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domingo, 27 de octubre de 2013

Rincón Creativo (10) --> El Diseño de Personajes




El Diseño de Personajes

     Cuando hablamos de los personajes de una historia o novela, estamos hablando de uno de sus pilares básicos, pues son ellos los que van a vivir todas las aventuras que narremos y, a la vez, les darán forma, puesto que ellos con sus diferencias, sus diversas formas de ver las cosas, sus personalidades, etc. reaccionarán de una manera u otra ante los mismos eventos.

     Es importante para el resultado final de cualquier escrito que los personajes que vayan a aparecer en ella estén bien definidos y que sean coherentes, pues sin esas dos características cualquier cosa que escribamos resultará forzada y poco creíble. Por ello, siempre es recomendable dedicar un tiempo antes de ponernos a escribir para diseñar, perfilar y bocetar a todos nuestros personajes. Como es lógico, ocuparemos más tiempo con los personajes principales y menos con los secundarios y/o terciarios. Tampoco es cuestión de obsesionarse y tener kilómetros y kilómetros de papel sobre cada uno de ellos antes de ponernos a escribir, más que nada porque es imposible debido a, principalmente, dos motivos: 1. Los personajes van evolucionando al mismo tiempo que se desarrolla la historia, y aunque podemos prever en qué manera se va a dar esa evolución, hasta que no lleguemos a ese momento no lo podremos saber con certeza; y 2. Aparecerán nuevos personajes mientras escribimos, algunos sin importancia y otros con bastante relevancia, al mismo tiempo que es probable que desechemos alguno que ya teníamos pensado… la escritura es un proceso dinámico al que hay que saber sacar partido, y tenerlo todo planificado le quita espontaneidad. Lo mejor es estar preparados pero no atados por esa preparación.

     Volviendo al tema, lo primero que tenemos que preguntarnos a la hora de diseñar un personaje es ¿qué papel tiene en mi historia? ¿Es un hilo conductor? ¿Es el villano? ¿Será una aparición puntual? ¿Sus acciones desempeñan un papel fundamental o, lo que es lo mismo, tendrán un gran impacto sobre el resto de personajes y el desarrollo de la historia?... Tenemos que tener muy claro qué hará ese personaje en nuestra historia y qué le aporta. Una vez que sabemos eso, lo mejor es comprender un poco mejor a nuestro personaje para saber porqué va a hacer lo que va a hacer en nuestra novela. Es bueno abocetar por encima la evolución del personaje, su propia historia personal y la personalidad que ha desarrollado a causa de esas vivencias. ¿Es huraño? ¿Cascarrabias? ¿Es alegre y optimista a pesar de una vida trágica? ¿Es cabezón y testarudo?... Todo esto nos permitirá dar más profundidad a nuestro personaje y, con ello, le haremos mucho más interesante y atractivo. Cuando más ahondemos en nuestro diseño, más le conoceremos y podremos describir con más facilidad ciertos detalles que luego, a la hora de escribir, nos ayudarán a expresar mejor su forma de ser… a mayor nivel de detalle (manías, tics, coletillas a la hora de hablar…), más complejo y rico será el personaje. Eso sí, es importante recordar que el detalle sin personalidad que le respalde remarcará aún más la linealidad y simplicidad de un personaje mal diseñado (por ejemplo, chasquear demasiado la lengua, o abusar de un tipo de expresión…).

     Por último, podemos acudir a recursos como el diseño “físico” de nuestro personaje. Aspectos como el color del cabello, la altura, la edad (tanto “real” como aparente), el tipo de ropa que lleva, cicatrices, marcas, etc… nos ayudaran a visualizarlo mejor y, por tanto, a escribir con mayor seguridad acerca de su posicionamiento en cada uno de los escenarios donde le vayamos a representar…


domingo, 11 de agosto de 2013

Rincón Creativo (9) --> Taller de escritura (1)

Hoy, nuestra colaboradora Isabel del Río, nos trae los primeros ejercicios para realizar en el taller de escritura de la sección Rincón Creativo ^^

Sois libres de realizarlos y si os apetece, podéis colgar vuestros relatos o historias en vuestros blogs/webs/facebooks/etc. y dejar el enlace en los comentarios para ponerlos en una lista con todos los que han participado, ¡ánimo!



EJERCICIOS:

1) Para empezar pondremos un ejercicio creativo para romper con la página en blanco e inspirar ideas que puedan ayudarnos para pensar el argumento de nuestro relato o novela.
Son muchos los autores que se inspiran en escenas reales, para ello tomaremos una imagen o fotografía y una melodía. 

Visualizad la imagen junto con la música de fondo durante unos minutos y, a continuación, escribid las ideas sueltas que os vengan a la mente, sin juzgarlas ni analizarlas. Después revisad lo escrito y extraed la historia que viene implícita en las ideas; podéis resumirla en dos líneas e incluso relatar un acontecimiento. Desde ese punto podréis crear vuestra propia historia.


2) Ya tenemos la chispa para la historia, la idea principal, pero toda buena trama necesita a sus personajes. Cada autor tiene sus secretos para crear personajes, pero son muchos los que dicen “inspírate sobre lo que conoces”, es decir, no hay mejores personajes que aquellos que te rodean en la vida real.

Para crear personajes tridimensionales es necesario que investigues un poquito. Si tu protagonista va a ser una adolescente con problemas en casa, acércate a un instituto, escucha su forma de hablar y de comportarse. Si tienes algún conocido de esa edad charla con él, pregúntale qué le preocupa.

La tarea de documentación no sólo se ciñe a la novela histórica o policíaca, sino a toda historia con buenos personajes y trasfondo.


3) Ahora te toca investigar sobre dónde, cuándo y cómo. Es decir, el “decorado” y las “situaciones” por donde se moverán y vivirán la historia tus personajes.

Tómate el tiempo que necesites e investiga a fondo. Si es necesario métete en la piel de tu personaje, visita los sitios donde vaya a desarrollarse la historia, prueba comidas exóticas, viaja.

Y no olvides tomar nota de todo ello: restaurantes, canciones, libros… Todo aquello que pueda darle vida y personalidad a la historia, aquello que haga que el lector pueda sentirse identificado con lo que ocurrirá a continuación.

DEBERES: 

Ya tienes la idea vertebradora, tienes el “decorado” y la “situación”, y también a tus personajes. Ahora vamos a ponernos en marcha.

No se trata de que escribas ahora el relato o novela que tienes en mente, sino de que desarrolles brevemente la historia y la trama. 

En un folio escribe la sinopsis -de principio a final- de tu historia y en otro folio escribe un esbozo del primer capítulo.

Ahora sí. Empezamos a escribir.


domingo, 24 de febrero de 2013

Rincón Creativo (8) --> Quiero escribir un libro, ¿y ahora qué?



QUIERO ESCRIBIR UN LIBRO, ¿Y AHORA QUÉ?

¡Hola a tod@s!

Cuánto tiempo, ¿verdad?

La verdad es que ahora estoy un poco nerviosilla, delante del ordenador, retomando esta humilde columnita de la que me encargué anteriormente y que tuve que dejar por problemas de tiempo… Me hizo muchísima ilusión que las autoras de este blog me contactaran para volver a remontar esta sección que tan buena iniciativa tiene y que, a mi parecer, puede resultar verdaderamente útil tanto para escritores nóveles como a aficionados y no iniciados, así como a una humilde servidora que repasa conceptos y revisa algunos aspectos del mundo de la escritura, lo cual me permite seguir creciendo y avanzando junto a vosotr@s...

Cuando me propusieron volver a hacerme cargo de este rincón, lo primero que pensé fue: ¿y sobre qué escribo ahora? ¿Qué consejo puedo dar? Y la respuesta vino por sí misma hacia mí.

Quizás, de las preguntas más frecuentes que me hacen acerca del mundo literario es qué se tiene que hacer para escribir un libro. Y aunque parezca una pregunta muy sencilla con una respuesta obvia (sentarse delante de un ordenador y escribir), yo siempre soy muy precavida a la hora de dar una contestación, porque, normalmente, lo que se esconde tras la inocente pregunta de quiero escribir un libro, ¿y ahora qué?, se esconde un ¿cómo hago para publicar un libro?, que no es, ni de lejos, lo mismo.

Antes que nada, quiero separar al que me pregunta (intencionalmente o no, directamente o no), cómo conseguir publicar un libro con un manuscrito en sus manos con el que me lo pregunta sin haber empezado siquiera a escribir. Y es este último caso precisamente el que quiero tratar en el rincón de hoy.

Últimamente, me da la impresión de que hay mucha gente más interesada en obtener reconocimiento con la historia que van a escribir que en escribirla mismamente sin darse cuenta de que empezar la casa por el tejado no lleva nunca a buen puerto. Cuando te sientas delante de un documento de Word (u otro, el que se use) en blanco y sólo estás pensando en el producto final sin tener claro el proceso, cuando sólo tienes en mente el objetivo (que sería el libro) y ni siquiera has pensado en la trama, es hora de pararse y replantearse el asunto.

Ojo, no estoy diciendo que todos los escritores seamos bohemios y que nuestro único sueño sea disfrutar con lo que estamos escribiendo, que también. Toda aquella persona que dedica un tiempo en poner por escrito una idea, un proyecto, un concepto, está pensando en ese futuro lector que lo tendrá entre manos deseando que disfrute por igual de su libro. Igualmente, todo escritor espera que su libro tenga éxito y, cómo no, le de beneficios económicos y/o reconocimiento. Pero el planteamiento desde el que se empieza a escribir es diferente: No es lo mismo esperar conseguir algo con una idea en mente que querer conseguir ese algo sin ni siquiera saber qué quieres hacer para obtenerlo.

Y ésta es, precisamente, la raíz de ese bloqueo por el que me preguntáis, la base de vuestra dificultad a la hora de escribir: querer escribir un libro sin saber  qué se quiere narrar.

Escribir un libro no es un capricho ni un deseo pasajero. Escribir un libro, y no ya publicarlo, es en sí misma una tarea peliaguda que necesita mucha constancia, tiempo y dedicación, por lo que si no crees en lo que estás haciendo, difícilmente llegarás a tu objetivo.

Por eso, mi respuesta cuando me preguntan “quiero escribir un libro, ¿ahora qué?”  es: ¿Sobre qué quieres escribir?



viernes, 1 de julio de 2011

Rincón Creativo (7)

¡Y volvemos a la carga!

Lamento mis largas ausencias... realmente tengo que conseguir organizarme mejor, porque intentarlo lo intento... pero al final siempre me acaba pillando el toro y, por unas cosas o por otras, acabo retrasando mis entregas. A ver si termino pronto con mi tesina y puedo dedicar el 100% del tiempo que no me quite el trabajo a la literatura.

Bueno, retomando: repasemos los fundamentos básicos de la novela que al final suelen pasar desapercibidos y convierten el modelo de novela predominante en la normativa. ¡Y aquí estamos para explorar la amplitud y libertad de la creación literaria!

¿Cuál es el protagonista adecuado de mi novela?

Conocemos de sobra el esquema "protagonista-antagonista-secundario" y las distintas funciones de los distintos tipos de personaje-narrador dentro de una novela, por lo que ahora vamos a intentar profundizar un poquito más.

El esquema "protagonista-antagonista-secundario" que ya he mencionado es , en mi opinión, un tanto obsoleto. Según la teoría, tenemos los distintos tipos de personajes clasificados según su peso o importancia dentro del argumento, por lo que se espera o se presupone que los personajes que salen más tiempo son los más relevantes y, por tanto, aquellos que viven o aportan los más grandes sucesos, y ahí precisamente es donde radica su mayor debilidad, puesto que podemos encontrar personajes episódicos sin los cuales la trama no tendría sentido e, incluso, protagonistas que se limitan a ser hilo conductor de la historia, sin aportar ningún avance por sí mismos en ella. De todos modos, voy a rescatar la clasificación y la descripción que hace de este esquema la autora Rain Michael en su página web:
  • Protagonista(s): son los personajes que “llevan” el peso de la historia. Con frecuencia nos movemos con ellos y vemos el universo a través de sus ojos. Sus problemas y objetivos son los conflictos principales de la historia; sin ellos, no habría novela.
  • Principales: son personajes con los que pasamos mucho tiempo y que son vitales para la trama, pero no suponen la referencia de la historia, el personaje del que estamos más cerca. Con frecuencia son los antagonistas o los amores, según el tipo de novela.
  • Secundarios: son personajes que realizan un papel más o menos importante, pero no crucial. Con frecuencia son los amigos, los mentores, la familia, etc. Si los extirpásemos de la novela, tendríamos que rellenar su ausencia con otra cosa, pero la novela podría seguir “viviendo” sin ellos.
  • Recurrentes: son personajes que aparecen con cierta frecuencia en la novela, pero no tienen un papel definido. A menudo se usan como recurso cómico o marco de referencia. Son jefes, amigos o antagonistas menores, compañeros de trabajo o de escuela, etc.
  • Episódicos: son personajes que aparecen de forma esporádica (una o dos veces) y que generalmente realizan una sola función concreta en la escena.
¿Qué podemos rescatar de "la teoría"? Pues la respuesta es muy sencilla: el grado de profundidad con el que debemos diseñar a los personajes siguiendo el esquema que os aconsejé en una entrada anterior. A mayor peso en la historia, mayor necesidad de saber más datos sobre él/ella. Sin embargo, yo le daría la vuelta a esta proposición: a mayor datos tengamos de un personaje, más interés nos despierta y, por tanto, mayor peso le daremos en la trama. Debemos saber identificar aquellos personajes que nos divierten y nos atraen más, pues, en consecuencia, será más probable que diviertan y atraigan más al lector.

Una vez hacemos este primer análisis, podremos clasificar los personajes que tenemos ideados, estructurarlos y clasificarlos. Sin embargo, este paso no es tan sencillo como parece a primera vista, pues a menudo nos encontramos con la siguiente situación: ¿Podemos realmente elegir o priorizar a un personaje sobre otro? ¿Somos los autores realmente capaces de realizar una jerarquía con nuestros personajes en la que no haya ninguna posición compartida?

No, no podemos.

Se nos ha vendido hasta la saciedad la concepción de un único protagonista acompañado de x personajes secundarios y su antagonista. Sin embargo, este estilo de narrativa no es la única opción: podemos recurrir a la Novela Coral, donde el protagonista es múltiple (como por ejemplo "La colmena" de Camilo José Cela) . No se trata de un género en sí mismo, sino que se trata de una forma de narración distinta basada en múltiples perspectivas de una misma situación, de diversos protagonistas, que normalmente suceden paralelamente y se cruzan en varios momentos.

La única pega es que, dentro de esta opción, debemos de ser capaces como autores de llevar no una, sino varias tramas a la vez. Esto es bastante diferente a llevar una novela con distintas acciones en distintos espacios o escenarios, puesto que todas esas acciones responden a una misma línea argumental (una guerra, un romance, etc...). En la novela coral, debemos llevar a la vez tantas líneas argumentales como personajes protagonistas haya, puesto que cada uno vive su propia historia/vida.

En conclusión, la elección del (de los) protagonista(s) suele ser un tanto automática, puesto que responde a filias entre autor y sus personajes. Si aún así tenemos dudas, debemos basar nuestra elección en el grado de atracción e información que tengamos de cada uno de ellos sin olvidar que tenemos la opción de emplear el protagonista múltiple de la novela coral.

Saludos y ¡feliz escritura!

domingo, 1 de mayo de 2011

Rincón Creativo (6) por Olivia Ardey


Hoy os traemos una colaboración muy especial, de parte de una escritora ya publicada que nos ha contado su experiencia con un tema de mucha importancia, sobre todo si buscas que se publique tu novela: la corrección.
Os dejo con Olivia Ardey, autora de DAMA DE TRÉBOLES (Ed. La Esfera de los Libros) y DELICIAS Y SECRETOS EN MANHATTAN (saldrá publicada después del verano en la Colección Letra eNe de Éride Ediciones) .

La corrección del manuscrito

¡Por fin! Acabas de teclear el ansiado punto final. ¡Qué euforia! Has liberado tus personajes y su historia cobra vida en las páginas. La satisfacción es increíble… Pues ahora viene esa fase compleja y minuciosa que se llama CORRECCIÓN.
Yo me he marcado unas normas que procuro (¡ujjj!) no saltarme nunca. Cada escritor tiene un método; éste es el mío, espero que os sean útiles.

1- Al texto hay que darle como mínimo tres vueltas. Pero, muy importante: saber decir “se acabó”. Si no, puede convertirse en algo eterno.

2- Primera corrección: ortografía, erratas, guiones, frases hechas, muletillas, repeticiones. Utiliza un corrector ortográfico on line o el que Word lleva de serie. Pero ¡ojo!, no son absolutamente fiables porque no distinguen, entre otros, los acentos diacríticos. Nada más infalible que el ojo humano. Pide ayuda, si es necesario.

3- Las editoriales prefieren un formato Times New Roman 12 p., páginas numeradas, sangría en primera línea, espaciado doble o 1’5 (todo ello en FORMATO PÁRRAFO) y guiones largos (CTRL + ALT + guión del teclado numérico). Esto de los guiones es fácil arreglarlo con la función REEMPLAZAR.

4- Si ves que tiendes a repetir frases, expresiones o palabras, usa un diccionario de sinónimos.

5- Palabras en las que dudes de si su significado se ajusta a lo que quieres expresar, te será útil el buscón on line del diccionario de la RAE.

Y ahora que el texto está correcto (no desesperes, todo el mundo se equivoca y la perfección absoluta imposible: siempre, siempre, siempre que releas tu novela, incluso cuando ya esté publicada, encontrarás algún fallo).

6- Segunda Corrección, vamos a por la historia. Errores que pueden suceder: equivocarse de nombre en un personaje o lugar, fallos en las características físicas de los personajes, equivocaciones en la acción (un personaje sale por una puerta sin abrirla, entran tres personajes en un lugar y al final de la escena alguno “se pierde”…), fallos en distancias, errores temporales (es de día y a mitad de escena está oscuro, transcurre una semana entre una y otra acción y en el texto dice “tres meses atrás”).

8- Revisar con ojo de lector lo que nos suene incongruente. Diálogos que no nos convencen, frases en boca de un personaje que suenan raras, escenas que sobran o pueden unirse, cambiar escenarios, algún fallo en la estructura, suprimir algún personaje secundario cuya función no está demasiado definida, párrafos demasiado descriptivos que se hacen pesados, repetición de ideas. Un consejo útil: ante un texto cuya redacción no convence, ayuda mucho leerlo en voz alta. Escrito puede que nos resulte pasable, pero la prueba de oído es infalible.

7- Corregir las dudas de documentación. Para no emplear tanto tiempo, es mejor subrayar cada duda y realizar las consultas todas al final (¿se llama así ese lugar?, ¿las distancias son correctas?, ¿existía el lápiz en esa época?...)

Ya tenemos nuestra novela bien pulida, vamos a darle el repaso definitivo. Si puede ser, déjala reposar dos meses en un cajón. Durante ese tiempo, ni pienses en ella y embárcate en una aventura distinta. Cuando la leas de nuevo, la verás con otros ojos.

8- Tercera corrección: el borrador. El texto no se ve igual en pantalla que en papel. Importante imprimirlo con el formato que le enviaremos al editor (el que he señalado antes). Si no quieres gastarte dinero en el gusanillo, taládralo y usa una carpetilla para evitar que se traspapele alguna página.

9- Ármate de bolígrafo rojo y post-it. Señala cualquier fallo que veas, de la primera página a la última. Luego, pasa esas correcciones al ordenador.

Y ya por último, es importante que:

10- No te relajes. Que tu atención esté al 100% tanto en las primeras páginas como en las últimas. Yo empiezo la segunda corrección del último capítulo al primero para que el final no quede descuidado.

11- Antes de enviar el manuscrito a una editorial, pide a algún amigo de confianza que lea tu novela y sepa aconsejarte mostrándote los fallos que no le convencen. Importantísimo que sea alguien que te dé una opinión sincera (y tú, como autor, estés dispuesto a oírla y aceptarla). No sirve de nada que nos regalen los oídos, las críticas nos ayudan a aprender y mejorar. Recuerda que ocho ojos ven más que dos.

12- Corregir es también escribir. A algunos escritores les resulta la parte más pesada de la escritura; otros, en cambio, disfrutan muchísimo de ella. En cualquier caso, es un trabajo inevitable. Así que, hay que afróntalo con alegría y muchas ganas.

Si has llegado hasta aquí, seguro que piensas que la corrección es cargante y engorrosa. Cuesta su tiempo, pero no es difícil. Los editores quieren leer manuscritos en óptimas condiciones. Y nosotros queremos que el nuestro lo lean, hagamos pues cuanto esté en nuestra mano para que no lo desestimen al primer golpe de vista por ese motivo.
Paso final: ve y registra la propiedad intelectual de la novela, que la obra es tuya.


Gracias a Olivia Ardey:http://oliviaardey.blogspot.com/

sábado, 15 de enero de 2011

Rincón Creativo (5)

¡Hola a tod@s de nuevo!

Siento la tardanza en actualizar esta sección, pero los seminarios del máster y el proceso de edición de mi nuevo libro me están absorviendo bastante...
Finalmente, pude sacar un ratillo libre para sentarme de nuevo tranquila y redactar una nueva columna para esta gran sección. En esta ocasión, he decidido dar respuesta a una petición que me pusieron en los comentarios de la anterior entrada.

¡Allá vamos!
Los diálogos

Como todos sabemos, los diálogos son discursos orales o escritos en los que se comunican entre sí dos o más personas. Consisten en un intercambio de ideas, conocimientos, etc. gracias a la cual se puede conocer en mayor profundida el carácter de un personaje dentro del mundo literario, y es precisamente en ese hecho en el que radica toda la importancia de conseguir mantener buenos diálogos a lo largo de la obra.

Pueden ser más dinámicos o más estáticos, más agresivos o más delicados... Todo depende del personaje, de la intencionalidad del autor y del contexto de la escena:
  1. Personaje -> determinará las palabras que utiliza en sus intervenciones. Igualmente, deberá tenerse en cuenta su personalidad para que haya coherencia en su forma de reaccionar ante lo que le dicen los demás. Pueden tener, incluso, coletillas que empleen continuamente, ser irónicos, hirientes o, incluso, tímidos y apocados (todo esto pertenece a la parte del diseño).
  2. Intencionalidad del autor -> dependiendo del momento de la obra en la que nos encontremos, podremos querer desvelar más o menos secretos. Por ello, la intensidad de los diálogos, la carga emocional o, incluso, la temática de los mismos estarán muy influidos por este factor. Un autor puede juzgar que una escena le está quedando demasiado dramática y creer necesario incluir un poco de humor. Igualmente, puede querer que sus personajes se sinceren un poco para que se conozcan más o, simplemente, dar a conocer algunos aspectos del pasado de algún personaje.
  3. Contexto de la escena -> no es lo mismo encontrarse ante una puesta de sol en el mar o en la oscuridad de una gruta con la respiración de un mounstro descomunal como única compañía. Ante algunas situaciones, los personajes susurrarán, gritarán, contendrán el aliento o, incluso, conversarán con ellos mismos en voz alta.
Por ejemplo, si dos personajes se están peleando, la conversación debe ser fluida y acalorada, y las acusaciones deben oscilar rápidamente entre uno y otro. Sin embargo si uno de los personajes odia pelear, recibirá todos esos improperios sin añadir palabra alguna. Y, finalmente, si el autor quiere que esos dos personajes no vuelvan a dirigirse la palabra en mucho tiempo, la discusión irá "in crescendo" hasta un punto en el que la reconciliación sea muy complicada pero, por otra parte, si lo que quiere es que se reconcilie, la conversación deberá tener un punto de inflexión, una pausa o reflexión que les haga recapacitar.

Es importante no perder de vista estos aspectos, pues darán mucha coherencia al diálogo a la vez que dan consistencia al diseño de los personajes y al desarrollo de la historia. Si os dais cuenta, suelo insistir mucho en la coherencia en casi todas las temáticas de mis consejos literarios, pero creo que es la base imprescindible para poder escribir un buen relato que enganche al lector.

Visto esto, debemos tener en cuenta ciertos trucos. Si buscamos dinamismo, evitaremos describir entre intervenciones para dar sensación de rapidez. Huiremos de las frases largas y trataremos que los personajes se interrumpan entre sí:

- ¡Jamás me esperaría algo así de tí!
- Pero, ¿qué te has creído...?
- ¡No me vengas con excusas!
- Jamás te dije que yo...
- ¡Déjalo! No quiero oirlo.

Si pretendemos una conversación pausada que transmita una sensación de paz y serenidad, buscaremos todo lo contrario: frases largas, con muchas descripciones entre intervenciones.

- Lo siento mucho - murmuró finalmente en apenas un susurro. Parecía que le costaba la vida encontrar las palabras para expresarse y, maldiciéndose por ello, se echó a llorar silenciosamente. - Lo siento - repitió de nuevo, bajando la mirada al suelo.
Ella le miró con calma. Podía ver el dolor reflejado en sus ojos. Quería decirle que ella también lo sentía, pero sentía que la voz jamás llegaría a salir de su garganta.
- No pasa nada - respondió acercándose a él, atreviéndose a apoyar su mano titubeante en el hombro tembloroso del muchacho - Lo entiendo.

Aunque los dos diálogos pueden trasnmitir un momento de tensión, los contextos, el carácter de los personajes que intervienen y la intención del autor son cláramente distintos.

Es importante también especificar que la parte más difícil de un diálogo suele ser, precisamente, las descripciones entre intervenciones. Normalmente, suelen faltar adjetivos para calificar a los personajes que conversan, sobre todo en los diálogos largos, y verbos para describir qué hacen estos personajes mientras hablan entre sí. Lamentablemente, la única solución para este problema es tener el vocabulario necesario para variar las epxresiones y no repetirte. Jamás, repito, jamás debe eliminarse una descripción por no dar con la palabra precisa. Estas frases entre intervenciones dan una riqueza inmensa a los diálogos, y suprimirlas resta calidad, profundidad y veracidad (ojo: excederse hace que la lectura sea excesivamente lenta, por lo que hay que tener mucho cuidado también con eso). Describir correctamente permite que el lector tenga que esforzarse menos por imaginarse la escena y, por tanto, que la lectura sea más sencilla y amena.


Hasta aquí la edición de hoy. Espero que os sirva de ayuda y que haya satisfecho la petición completamente. Como extra, os adjunto el link de un blog que se dedica en exclusividad a especificar las diferencias entre términos que podrían parecer sinónimos para ser más precisos de describir entre intervenciones: http://palabreajes.wordpress.com/

¡Feliz escritura!

martes, 2 de noviembre de 2010

Rincón Creativo (4)

Hoy retomamos una sección a la que los escritores le teníamos mucho aprecio, pues podemos reflexionar, debatir y compartir experiencias aprendiendo cosas de formá ágil y sencilla ^^
A partir de ahora la llevará la escritora Laura Grau , a quien damos la bienvenida a *L.Y.F*!! =D
(si queréis conocerla más a fondo pinchad en la imagen).


Bienvenid@s a esta nueva edición del Rincón Creativo.

Desde que acordé encargarme de esta sección del blog, estuve pensando mucho sobre cómo retomarlo tras la marcha de su anterior responsable. Hacerse cargo que algo que ya empezó alguien es bastante complejo, y no paraba de reflexionar acerca del estilo que debería adoptar y sobre los temas que debería tratar. Al final, opté por mantenerme fiel a mi misma y continuar en la línea de mi "Guía de supervivencia de un Autor Novel" publicada en mi blog Chocolate con Naranja. Espero que os guste y, en esta ocasión, no se cumpla aquello de "Segundas partes nunca fueron buenas".

Manos a la obra:

Creación de Personajes

Los personajes son el alma de un relato. Una buena trama puede verse arruinada por unos personajes mal diseñados, que no tengan carisma, que resulten planos y lineales o que carezcan de interés. No debe olvidarse nunca que los personajes no son sólo quienes viven las situaciones que narra el autor, sino también quienes las analizan, les dan sentido y determinan las consecuencias de éstas. Por todo ello, se debe ser especialmente cuidadoso a la hora de diseñar un personaje. Pero, ¿cómo se hace?

Como siempre, cada autor tiene su propio estilo y su propia forma de realizar las cosas, por lo que mis consejos no dejan de ser eso, consejos.

En primer lugar, es recomendable diseñar a los personajes de uno en uno para evitar que se aglomeren las ideas. Igualmente, lo ideal es utilizar un "cuaderno de diseños", una libreta de bocetos en las que ir anotando ideas sobre personajes cuando aún no tenemos historias en el que meterlos, o ir bosquejando el patrón de personalidad de otros ya determinados.

Cuando vayamos a dedicarnos a bocetar un personaje, debemos aplicar el esquema: "Físico - Historia - Personalidad - Curiosidades". Aunque generalmente resulta más sencillo aplicarlo en ese orden, yo personalmente prefiero dejar el físico para el final, como si fuera una consecuencia de todo lo demás, por lo que vosotros también podéis (y debéis) aplicarlo en el orden que os resulte más sencillo; orden que puede variar de un personaje a otro.

   1. Físico: se deben describir todas las características físicas que se puedan. El color del pelo y de los ojos es una buena información, pero no es la única. ¿Tiene vuestro personaje pecas o lunares? ¿Alguna cicatriz visible? ¿Es alto y regordete o bajito y ágil? Todos estos datos también determinarían otras características de mayor profundidad como la forma de andar o moverse.
   2. Historia: en este apartado se trata de esquematizar las vivencias principales del personaje. Puede diseñarse una biografía completa o limitarse a puntualizar aquellas anéctodas relevantes que hayan podido marcar su vida y determinar su personalidad.
   3. Personalidad: ¿cómo es y cómo se comporta nuestro personaje? ¿Gustos y aficiones? ¿Creencias religiosas, valores y moral? Aunque pueda parecer complicado el diseño "interior" de nuestro personaje, no lo será tanto si hemos realizado antes el apartado anterior. Sólo debemos pensar en las experiencias que ha vivido y cómo habrán podido influirle: un desengaño le hará desconfiado y reservado, aunque puede disimularlo bajo una sonrisa; una pérdida le hará melancólico, etc...
   4. Curiosidades: aquí tienen cabida todos aquellos detalles que no entran exactamente en los apartados anteriores. Las curiosidades son los aspectos que pueden hacernos conocer mejor a los personajes; sus filias y sus fobias por decirlo de alguna manera. ¿Le gusta peinarse de una manera determinada? ¿Prefiere los pasteles? ¿Le gusta usar determinada coletilla a la forma de hablar?

A mayor información que tengamos, mejor diseñado y más profundidad tendrá el personaje. Sin embargo, no hace falta realizar un estudio de cada uno de ellos. Básicamente, los protagonistas requerirán más detalles que los secundarios, por lo que habrá que dedicarse más a estos primeros.

Y hasta aquí la columna de hoy. Por último, me gustaría pediros vuestra colaboración en la construcción de esta sección. Me gustaría recibir vuestros consejos y sugerencias, así como vuestras dudas y preguntas para que, entre todos, podamos sacarle el máximo partido al rincón creativo.

viernes, 28 de mayo de 2010

Rincón Creativo (3)

Hola una vez más!!

Hoy vamos a retomar una sección muy xula que teníamos un poco abandonada ya que nuestra colaboradora Rocío, quien se ocupaba de ella, ahora mismo  está muy liada por asuntos personales >o<
por eso quizás hoy sea la última entrada de ella en el blog y desde aquí queremos desearle que todo le marche muy bien y agradecerle su paso por el blog porque tanto con esta sección como con su blog de escritura particular, Rocío nos ha ayudado mucho a tod@s a escribir bien y a perfeccionar todo lo que sabíamos, preocupándose hasta por cosas tan importantes y que la gente no presta atención como la inspiración, muchas gracias también por ayudarme con el tema del que hoy hablaremos, ya que yo todavía soy una principiante en estos temas :D

Aunque su marcha nos deja algo vacías, nos gustaría continuar con esta sección dedicada por completo a la escritura creativa, por eso *L.Y.F* abre las puertas a un/a nuev@ colaborador/a. Si te sientes capaz de enseñar aprendiendo, si eres responsable y te puedes comprometer a ello y si te gustaría aportar tu granito de arena al blog, mándanos un e-mail a : lityouthfantasy@gmail.com
No pedimos profesionales que hayan publicado mil libros, sólo gente que  tenga interés en aportar sus conocimientos y que le haga ilusión este proyecto de verdad ;)
En caso de que no recibiesemos ninguna solicitud tenemos un plan B muy xulo, y sino pues...con mucha pena tendriamos que cerrar esta sección, que creo que es muy útil para todos los que escribimos pero sino quedáse otro remedio... =(

Dejo de parluchear y aquí os dejo con la 2ª parte de "Rincón Creativo" , a disfrutarlo!! *O* :
Elige tu propia aventura:
Primera, segunda o tercera


Si Yo escribo y Vos leés, ¿quién es Él? ¿La víctima de ambos?
La mayoría de la literatura, y con ‘literatura’ no me refiero únicamente a los textos ficcionales, está escrita en tercera persona. Sobre todo, la literatura que no es contemporánea. La tercera es la más impersonal de las personas, tanto que algunos gramáticos ni la consideran una persona propiamente dicha.
Hoy en día, nos enfrentamos a un reto. Han aparecido otras maneras de contar las cosas y, también, varias maneras de contar una misma cosa. Salió la primera persona y con ella la gran incursión en la psicología de los personajes. Y también apareció, aunque en la minoría de los textos, la segunda persona, que invita al lector a ser el protagonista.
El desafío consiste en elegir la adecuada para cada historia y el reto es investigar cómo algunos escritores deciden jugar con las tres. Quizás porque no se decidieron por una, quizás porque el texto no quedaba satisfecho con una sola.
En todo caso, quien realmente decide con qué persona expresarse y de qué manera será el mismo texto. No es tanto una decisión que el escritor pueda tomar de antemano. Será el mismo fluir de la historia, los personajes, las acciones quienes lo determinen por completo.
Diría que hay situaciones en las que es más aconsejable utilizar una en lugar de otra, pero nunca hay reglas fijas para la escritura. Por ejemplo, como ya se dijo, la primera persona es un buen recurso cuando se quiere ahondar en la psicología de los personajes; cuando más allá de lo que pase, lo que ellos piensan es importante, lo que sienten, lo que evalúan de lo que pasa y cómo planean reaccionar y actuar a continuación. También, la primera persona es aconsejable cuando, por ejemplo, hay un/a protagonista bien marcado/a o cuando hay un grupo como protagonista (sin uno ser más importante que otro) y se quiere probar el uso de varios puntos de vista, según los distintos personajes.
Por su parte, la tercera persona funciona más bien para lo contrario. Hay distintos grados de omnisciencia en el narrador, pero por lo general los personajes suelen saber menos que quien escribe sobre los hechos y hasta, a veces, sobre sus propios pensamientos. Es la persona más recomendable para utilizar si, por ejemplo, no deseamos dar muchos juicios de valor sobre lo que escribimos. Es la más impersonal y objetiva de las tres.
Por último, la segunda persona: la menos usada, la menos leída. La más curiosa. Para el lector, funciona como si él fuera el protagonista de la historia; y para el escritor, es como si le estuviera hablando directamente a su personaje, diciéndole qué le va a pasar. La segunda persona es común en los libros más bien interactivos, en los que uno como escritor espera que el lector construya con él la historia. Un ejemplo típico son los libros que incluyen opciones y el lector debe elegir una y continuar leyendo en la página que se le indique según la opción elegida. 
Elegir una por sobre otra parece una elección decisiva para nuestro texto, pero ya desde el principio verán que lo hacen casi de manera automática porque las palabras les son dictadas. Más adelante en el texto, quizás deban cambiarla o quizás deban agregar otra. Dependerá de lo que estén escribiendo y de la posición desde la que escriben. También, del ambiente de lectura que quieran transmitir.
Solo recuerden: no hay elecciones acertadas y elecciones incorrectas. Hay mejores y peores en el sentido de que se adapten de mejor o de peor manera a la historia. 
Así que, lectores, ¿ustedes cuál suelen elegir para escribir? ¿Les parece que alguna de sus historias podrían ser escritas en otra persona? ¿Qué tan importante creen que es para una historia la selección de una persona gramatical? ¿Alguna vez leyeron alguna historia contada con una mezcla de dos o de las tres personas gramaticales? 

ROCÍO


Como siempre, podéis dejarnos vuestras experiencias respecto al tema narradores aquí para comentarlo entre tod@s ;)
¡¡A aprender, enseñar, compartir y sobre todo DIVERTIRSE!!




Bss ^o^:

*Arantxa*

miércoles, 18 de noviembre de 2009

"RINCÓN CREATIVO" (2)

Buenas!!

Sé que os dije que lo iba a subir ayer pero después de ver "Perdidos" tras un día agotador no pude evitar quedarme "grogui" (dormida xDD) así que espero que me perdonéis estas horillas de espera pero os puedo asegurar que os van a merecer la espera esta segunda parte de "R.C." (como al final le hemos acabado por llamar :P) .

Antes de ponerla, quería comentar para los curiosos que ya está subida su "ficha" en EQUIPO, por si queréis conocer mejor a nuestra nueva colaboradora o preguntarle cualquier cosa ese el lugar indicado ;)

OS DEJO CON "R.C."(2)!!:

Avalancha:

Cómo evitar la guardería de ideas

Hoy, en Rincón creativo, vamos a centrarnos en una situación específica que puede pasar en cualquier proceso de escritura.

Resulta… que estás totalmente convencido. Llevás semanas escribiendo un nuevo proyecto, luego de meses sin tener uno, y querés seguir adelante aunque no sepas hacia dónde te conduce. Vas en primera, embalado hasta la médula. Empezaste con una idea, escribiste una oración y para cuando quisiste dar cuenta ya tenías unos buenos párrafos que, lo aceptás, no te hacen flotar de maravilla, pero te mantienen activo, en proceso y bastante satisfecho.

Pero entonces, sucede algo que temías y que, si mal no recordás, ya te ha pasado antes: escuchás esa canción que justo sonaba cuando prendiste la radio, leés ese artículo periodístico que expande tus conocimientos acerca de ese tema sobre el que tenías miles de preguntas, te cruzás con esa persona que no veías hace años y te cuenta esa anécdota tan increíble o sucede que vas apretujado en el subte viajando al trabajo o a la universidad y en una de las estaciones ves por la ventanilla esa hermosa imagen de una publicidad que despierta algo en tu interior. Algo que, sentís, estaba esperando que lo despierten. Algo que te da el pie para reflexionar y que, aún días después, te sigue haciendo pensar. Otra idea.

¿Qué hacés con ella? ¿Es bueno dejarla para después cuando estás ocupado con otra? ¿Decidís evaluar cuál de las dos es más poderosa y te dejás llevar por ella? ¿Y si no lo sabés? ¿Y si las dos te motivan de diferente manera pero con igual intensidad?

La clave parece estar en los límites.

Hay que tener cuidado de que no se mezclen las ideas. Que el grosor de la línea que las divide sea leve o amplio dependerá de nosotros. Nuestra mente no es una guardería. Las ideas no están ahí para que las etiquetemos y almacenemos. Están ahí para ser exprimidas hasta sacar el jugo más único que tengan en ellas.

Para esto, es necesario tenerlas bien definidas. Contar con información (ya sea buscada como inventada) abundante sobre cada una es esencial, pero no parece suficiente. El mayor riesgo es encontrarnos con que estamos escribiendo dos cosas que nos engañaron con comienzos bien distintos para terminar con casi una misma cosa a mitad de camino.

Tampoco está “mal” que eso suceda. A veces, dos ideas fusionadas pueden lograr mejores resultados que dos separadas.

Por eso, me animo a preguntar: ¿es posible realmente estar en dos –o más- procesos de escritura al mismo tiempo, sin que uno de ellos reciba menos atención y sin que se “mezclen”? Si se puede, es difícil.

¿Pero imposible? Me parece que lo único imposible sobre esa segunda idea es olvidar que está ahí, esperando su turno. Volverá y volverá buscando el respeto negado.

Así que la pregunta que les dejo a los lectores es: ¿alguna vez les pasó esto de tener una idea y que aparezca otra, y no saber qué hacer? Si es así, ¿qué pasó? Y si nunca les pasó, ¿cómo creen que reaccionarían si les pasara? ¿Son de escribir mucho y distinto o son de los que no pueden empezar una idea sin haber terminado la anterior?


ROCÍO


Me despido yo también! cualquier cosa, ya sabéis, en los comments como siempre o a través del nuevo e-mail (lityouthfantasy@gmail.com) :D

*Arantxa*


jueves, 3 de septiembre de 2009

¡¡¡HOY ARRANCA "Rincón Creativo"!!!

Hola xic@s!!

Hoy empezamos con esa nueva sección de la que ya os adelantamos algo anteriormente , una especialmente entretenida y muy interesante, ¡eso esperamos!

Antes de comenzar queremos agradecer especialmente a Rocío por hacer posible este apartado en el blog, ¡gracial mil por colaborar wapa! Si os gusta este Rinconcito os animo a pasar por su blog, que es magnífico!! : http://escrituralandia.blogspot.com/

Y ahora pasamos al artículo, que como introducción añado que será muy útil para los que están comenzando en el mundo de la escritura y ayudará a los más asiduos a ella, y es que pretendemos que todos aprendamos entre nosotros: los principiantes de los habituados y los expertos de los aprendices ^o^

La primera mayúscula:

¿Cómo comenzar a escribir?

No voy a mentirles: escribir no es una práctica sencilla. Requiere tiempo, esfuerzo y, sobre todo, constancia.

Pero lo cierto es que a uno, al principio, no le interesa nada de esto. Luego de la primera letra sobre el papel, lo único que parece importar es sacarlo todo sin perder tiempo en respirar las palabras.

Por eso, comenzar no es la peor etapa de las que se van a encontrar en el camino. Primero y principal, porque consta de un instante. Ponemos el primer punto de la primera oración o terminamos la primera línea de una poesía y ya nos sentimos prácticamente hechos. Como si lo peor ya hubiera pasado y no sufriéramos ninguna repercusión por el mero hecho de vernos “en marcha”. En proceso de escritura.

Sin embargo, que no sea el momento más “desagradable” de la práctica no quiere decir que no sea arduo; ya que requiere valor –a veces más, a veces menos- para enfrentar a la hoja en blanco. Para hacerla propia.

Por tal motivo, es bueno tener presente en todo momento que algo no por ser lo primero que salga será el comienzo definitivo. Para corregir y mejorarse como escritores siempre habrá tiempo y, créanme, con absolutamente todo lo que escriban aprenderán a ser mejores.

El error más garrafal de todos es el de no encontrarse errores. Márquenselo a fuego y no se sientan mal si a los dos días de haber comenzado un proyecto les agarran ganas de tirar el frágil comienzo por la ventana. Relájense. Es un síntoma que se encuentra dentro de los patrones normales.

Pero no nos vayamos del tema principal… ¿cómo comenzar a escribir?

Obviamente, no hay un método puro, acabado y universal. Cada uno con su locura y, por tanto, con su estilo y sus manías.

Sin embargo, algunas generalidades sí pueden mencionarse con respecto a este primer acercamiento a la escritura.

El primer requisito para comenzar a escribir es claro y puntual: tener una idea.

Las ideas, en la mayoría de los casos y por lo menos las primeras, no surgirán a partir de la escritura, sino que, a la inversa, son el motivo por el que nos sentamos a escribir en un principio.

Es probable que aparezca junto a la idea, casi como cosa indisoluble, el tipo de texto en el que la queremos insertar. Por ejemplo, suena más familiar escuchar algo como “Voy a escribir una novela sobre la importancia de las aceitunas en mi vida” que “quiero escribir sobre las aceitunas”, así, en general.

Si bien es cierto que podemos estar escribiendo un cuento y sentir la necesidad repentina de que continúe y continúe hasta que la idea se extiende en una novela, no es lo más común. Por lo general, sabemos de antemano qué queremos conseguir con nuestra idea y son muy contadas las veces en que cambiamos de tipo de texto final mientras escribimos. Pero, por supuesto, pasa también.

Puede, por otro lado, ocurrir que no sepamos bien de qué tema específico queremos escribir ni en qué tipo de texto pero sí tenemos una idea de hacia qué “género” vamos a apuntar nuestras líneas. Decimos “Quiero empezar con algo de suspenso” o “Ahora prefiero centrarme en el romance”. Esto se escucha mucho sobre todo en los escritores que lo que están a punto de escribir no es su primer proyecto porque suele pasar que al terminar un trabajo de escritura, el autor sienta ganas de que lo próximo que haga sea algo distinto a lo anterior. Para variar, simplemente. Para explorar por otros lados y exprimirse todo el jugo de escritor.

Conclusión: de una forma u otra, una idea surge en nosotros y un inevitable interés por desarrollarla.

Escribir puede volverse una necesidad casi imposible de pasar por alto.

Y mejor no ir en contra de la naturaleza.

Ese es mi consejo en esta primera entrada de la nueva sección de este blog.

Anímense. Si tienen algo que decir que el mundo puede necesitar o querer escuchar, sería egoísta no compartir su talento ;)

Al principio, ustedes serán sus únicos lectores.

Y luego, de a poco y si lo dejan ser, se irá expandiendo. Se irá agrandando a medida que lo vayan necesitando.

Busquen que siempre hay algo que nos gustaría leer y que aún no está escrito.

Y creo que todos los que están leyendo esto lo saben, pero voy a decirlo de todas formas: hay un antes y un después en la vida al encontrar el placer por la literatura.

Así que… queridos valientes, tomen aire y dejen que las letras se acomoden ante ustedes. Con lapicera en mano, los espero en la próxima.

Pero… mientras tanto, ¿qué tal si nos cuentan un poco cuál es su relación con la escritura? ¿En qué proyecto de escritura andan o tienen ganas de empezar? ¿Qué es lo que más les gusta escribir? ¿Por qué? ¿Cuáles son sus autores/as “ídolos/as” que los han marcado?

En fin… lo que quieran compartir para la próxima, pueden hacerlo en comentarios o a este mail: a_alcubo_l.y.f@hotmail.com


ROCÍO

Espero que os haya gustado esta primera parte porque pronto vendrán muchas más!! Recordad: 1 vez al mes podréis disfrutar de la participación de Rocío, bueno, en realidad, de todos los que querais porque todas vuestras experiencias , comentarios y opiniones enviadas al correo serán publicadas en los post siguientes y ayudaran a que sea mucho más dinámica!


¡¡A aprender, enseñar, compartir y sobre todo DIVERTIRSE!!




Bss ^o^:

*Arantxa*

 
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